“La
experiencia del mal es una de las constantes de la existencia
y es uno de los sectores de la vida en los que se cometen más
fácilmente las apostasías. El evangelio de hoy
nos invita a descubrir también en el desorden de la historia
la presencia de Dios que puede cambiar la oscuridad en un proyecto
de luz. El mal es real, es dramáticamente experimentable
en las tempestades de la vida y es la gran ocasión para
volver nuestra súplica a Dios, sin por ello dejar de
luchar sosteniendo nuestra propia fe: “¿Por qué
tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe”?...
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