22 May 2017

Cada año este grito de alegría resuena en nuestros oídos con fuerza y todos los cristianos nos alegramos por el hecho de que Dios cumple sus promesas. Cristo resucitó como lo prometió.

¿De qué nos alegramos?

La alegría Pascual es una alegría profunda, un gozo que va mas allá de la risa o la sensación de bienestar que nos da el ver una película cómica. La alegría de saber que Cristo resucita todos los años nos da el valor y la fuerza para seguir adelante, para solucionar los problemas, vencer los temores, aceptar los retos y sobre todo para amar con todo el corazón.

La muerte no tiene ya poder, no es el final. La resurrección de Jesús es la prueba de  nuestra esperanza. Ya no nos sentimos amenazados, los demás no son nuestros contrincantes, todos somos hermanos. La Iglesia es mi casa, somos una inmensa familia.

El testimonio del Señor, en su momento de prueba y soledad, en el que con un profundo dominio de los acontecimientos se entrega soberanamente a la muerte que Él vence, nos anima a seguir adelante en un mundo tan injusto superficial y triste. Dios es nuestro aliado y con esta alianza nos da un poder enorme a los que somos sus discípulos y guardamos sus mandamientos.

Alegrémonos con Cristo y en la libertad de los hijos de Dios, aceptemos el reto y el compromiso de ser la familia de Dios. FELICES PASCUAS A TODOS.

In Corde Christi,

P. Arturo.